El martes por la tarde subimos a ver los graneros, o qollqa, que hay detrás de mi hotel, el Apu Lodge, al lado de la efigie de Tunupa o Wiracocha, esculpida -no se sabe si por la mano del hombre o por la naturaleza-, y luego dimos un paseo por el pueblo para ver el puente inca que cruza el Urubamba. Resulta que fue construido primero partiendo el río en dos con grandes rocas y luego creando un fuerte pilar central que aún hoy sirve para amarrar fuertemente el paso sobre el río.
Después paramos en una chichería a chichar un poco.... La chicha es una bebida poco alcohólica, similar a la cerveza, elaborada de manera casera con maíz germinado y fermentado. Las chicherías no son lugares fijos, sino que depende de las mujeres que lo tengan preparado, así que en una comunidad, van apareciendo y desapareciendo, de casa en casa. Las chicherías con como los bares para nosotros, es donde los hombres se reúnen después del trabajo, y se señalan con bolsas rojas sobre un largo palo de caña. La chicha se sirve en un vaso grande, de medio litro o más, y a menudo acompañada de rico ají, una pastita picante a base de palta (aguacate), que claro, incita a beber más.
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| Realizando una ceremonia a la Pachamama |
En el siguiente pueblo paramos a ver una mamita que me hizo la ceremonia de la coca a la Pachamama. A través de las diferentes ceremonias y ofrendas me voy purificando, limpiando, de malas energías, para poder conectar con otras... que luego os cuento... Además de la dieta vegetariana que estoy siguiendo, cada ritual sirve para eliminar toxinas físicas y energéticas.
Hay que decir que siempre hay que abordar estos ritos y ceremonicas con mucho respeto. No es una simple tradición, es una verdadera conexión con la Pachamama facilitada por personas cuyas conciencias se dedican a sostener la tierra. En un momento dado, la mamita sujetó un fardo que contenía todas las hojas de coca que me representaban sobre mi cabeza. Estábamos dentro de la casa, casi a oscuras, con mi guía y dos nietas de la mamita, el olor a incieso y a tierra, los cuys (conejillos de indias que conviven con ellos como mascotas pero también como alimento... es su principal manjar), algún gato o gallina que entra y sale.... Y como iba diciendo, de repente sentí como que me iba, como si faltase nada para desmayarme... Y luego cuando terminó el ritual, una especie de serenidad con algo de cansancio.... Y al día siguiente siempre algún síntoma físico de que estás soltando algo, viejas emociones que ya no sirven...
Esta vez fue mi guía Daniel quien realizó el ritual de purificación. "El cóndor de los Andes" se transforma, como si entrara en trance, cuando hace el ritual, conectando con una energía fuertemente chamánica que le pertenece, tanto por legado cultural de los incas -sus rasgos no disimulan su procedencia-, como por vidas pasadas.... Se lo noto. Se buscan las hojas que te representan y se pide permiso a los Apus (espíritus o deidades de las montañas) y otros dioses. Nos acompañaba un joven que hacía de porteador, porque estos rituales siempre es mejor hacerlo con más gente por las energías conjuntas. Cuando me tocó mi turno, Daniel me abrazó para sacar las energías negativas, y me volvió a pasar como con la mamita pero más fuerte. Casi me caigo. Casi me voy. A penas me podía mantener consciente, aunque solo fuera un instante.Esa mañana había amanecido cansada y con un poco de dolores, pero tras el ritual sentí inmediatamente mucha energía y fuerza.
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| Catarata de Soqma |
Antes de subir, acordamos con una familia del pueblo que nos preparase algo para comer para después. La gente de estos pueblos, a ojos occidentales, pueden parecernos pobres..., pero yo no vi eso. Aunque no gastan calcetines y llevan sandalias que dejan entrever pies ennegrecidos por la tierra, aunque la ropa pueda estar un tanto raída, aunque los niños parecen desalineados y sucios, son gente básicamente feliz y creo su función es la de sostener la tierra.
La catarata de Soqma es preciosa e impresionante. Cae fina pero fuerte desde bastante altura, y tiene una pared negra con musgo que me recuerda a un hada que te acoge en suspensión... Pischamos coca para mantener la vibración alta... éramos cuatro para mantener el equilibrio de fuerzas...
Al bajar, paramos en el pueblo y encontramos la casita donde habíamos quedado que nos darían de comer un rico arroz con verduras y patatas.... Estaba absolutamente delicioso!
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| Paseo a Pumamarca |
La vuelta la hicimos por carretera (de tierra, claro) y en un momento dado atravesamos un lugar que para mí fue mágico... En una curva, se cerraban las montañas en una estrecha garganta. Gigantes moles marrón-rojizas nos cercaban y hacían que el viento soplara fuerte, meciendo un espigado bosque de eucaliptos que susurraban sin cesar. Daba la impresión de un baile de elfos dándonos la bienvenida... y me entregué a la experiencia, sentada sobre mi caballo...
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| Huchuy Qosqo |
Subir hasta allí en coche es toda una odisea que demuestra la increíble habilidad al volante de los locales. Mi conductor, Julio, es capaz de llevar un 2x4 por lugares que estoy segura muchos serían incapaces de meter un 4x4. La verdad es que, a pesar de la carretera, no me sentí insegura en ningún momento.
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| Huchuy Qosqo |
Nos echamos un rato a meditar encima de la plaza de la ciudadela, con espectaculares vistas a las montañas. Os juro que no me quería ir de allí. Ese lugar te atrapa. En mi meditación vi un gran halcón posarse detrás de mí... Después, cuando abrí los ojos, ahí estaba! Volando majestuoso por el cielo. Enorme y libre! Mágico....
Hoy hemos visitado Unu Urko, o cerro del agua. Una ruina muy especial por contar con un templo ceremonial redondo. Cuenta la leyenda que dos hermanos se batieron para conseguir casarse con una princesa. El padre concedería la mano a aquel que trajese agua de Pitusirai y Sahuasiray (mis montañas.. siento una gran atracción hacia ellas dos... son complementarias y son evocadas en los rituales como sanadoras). Los hermanos crearon canales de irrigación hasta Unu Urko, donde hay una roca con la forma de la montaña y un canalillo tallado que desemboca en la cabeza de una serpiente.Tanto es así que me puse mala de repente. Me bajó la tensión y me mareé. Tenía náuseas y me tuve que sentar y poner la cabeza entre las piernas. Me dieron ruda y mate de coca, y poco a poco fui recuperándome. Las escenas que me afectaron fue primero una que hubo que atravesar como un laberinto de paredes incas hasta una daga monolítica ceremonial, y seguí sintiéndome muy mal hasta incluso la escena de un juicio, en el que estaban presentes los gobernates del Tawantinsuyu (los cuatro reinos) y las momias de los antiguos gobernantes.... Ahora entiendo por qué esa energía chamánica en mí estaba desconectada...
No sé si fue la chicha que me había tomado o quizá recuerdos de vidas pasadas no muy buenos.... Te juro que las representaciones me parecieron tan reales....













